canción de muerte y salvación

Zahara

Yo estaba ahí
Pero no era yo

Una mancha negra
Que surge del pecho
Chapapote brotando de tus arterias
Embistiendo contra tus venas
Ahogando tus pulmones
Ojalá haberse dormido en aquella bañera
En un adiós prematuro a la tristeza

Creías que no respirarías jamás
Te producía placer la aceptación de la derrota
Porque solo ahí, solo ahí
En esas manos que buscaban pastillas en el baño
En esos dedos que forzaban el cajón de abajo
Del cuarto privado de tus padres
Estaban ellos, los verdaderos padrenuestros esperando
No te confundas, nadie va a venir
A perdonarte en el nombre de nadie
Te entregas con los brazos en cruz
Pero no podrás resucitarte

Te habían quitado lo que era tuyo
Lo que era puro e ingenuo y lo que estaba perfecto
Lo convirtieron en un
Fruto podrido caído del árbol prohibido de los pecados
Dañado para siempre
Dañado para siempre

Aún así pensabas que habría algo que podría salvarte
A veces era un cuerpo
A veces un escrúpulo
A veces una mentira
A veces rezar por las noches
O pedir algo aunque que no sabías bien qué era
Te dejabas llevar por cualquiera que quisiera tocarte
Porque era más fácil no sentir nada ahí
Que pararse a intentar comprender
Lo que había entre las piernas
Que solo causaba dolor y problemas

Los fantasmas se asentaron
Tomaron el control
Asumieron el mando
Te quedaste a vivir en la cárcel más cercana
Estaba dentro de tu propia jaula
La habías construido tú con los restos
Que quedaban de tu infancia

Buscabas tu canción
De muerte y salvación

Yo estaba ahí, porque era yo